sábado, 11 de noviembre de 2006

De primeras

Cuando decidí escribir mi propio blog me debatía entre inaugurarlo de una manera original exponiendo los motivos que me empujaban a crearlo o seguir los patrones preestablecidos exponiendo los motivos que me empujaban a crearlo. Tras una intensa pelea interna llegué a la conclusión de que esos motivos no le importan un carajo a nadie, de manera que la inauguración tendrá traje de relato.
Un relato dedicado a las personas que más ahínco están poniendo en evitar que mi pluma repose definitivamente sobre la mesa del olvido. O, por mejor decir, que me olvide de que un día fui palabras y sonrisas. Quizá recuperando esas palabras regresen las sonrisas. Pero vayamos con el relato, que tiempo habrá para melancolías.

" Siempre creí que si escribía una novela su inicio sería digno heredero del "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía..." o del " Lo-lee-ta, light of my live...", una frase contundente que subyugara al lector por su sonoridad, por su agudeza, por su intriga. Quizá aquella creencia derivó en que sólo me atreviera a componer relatos cortos, cuentos y poesías. Consideraba que en dichos formatos la misma brevedad provocaba esa obligación de una primera frase seductora. De esta suerte, lo mejor de mis historias siempre era el inicio e incluso se daba el caso de lectores que tras las primeras líneas abandonaban las cuartillas visiblemente emocionados. Aquellas reacciones me indujeron a comprimir aún más mis relatos, pues no era cuestión de enhebrar una trama poderosa para que luego sólo se disfrutara de esas sublimes palabras iniciales, por lo que de varios folios acabé por condensar mis creaciones en dos párrafos.
Y a veces me sobra el segundo "

2 comentarios:

miguel dijo...

Como decía la primera frase de la película: ése es Pablo Frías; en su tiempo era la hostia en vinagre. Y sí, cada vez es más inapropiado sonreir, así que como el violinista del Titanic: a mí qué coño me importa que se hunda el barco, lo mío es escribir.
¡Qué no quede ni un sólo vaso lleno en la cuidad! Pablín está escribiendo.

Gon dijo...

Yo (como Miguel) tambien brindo por el nuevo blog de Pablin...y como decía la última frase de la película espero que esto sea el principio de una larga amistad...

PD. Perdonadme la impertinencia (y la incultura) pero...¿quien coño era el tal Hontanazor? Suena a enemigo de Don Pelayo en la Reconquista...